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Los encuentros con los sidhe incluyen con frecuencia un toque o un golpe que nos deja doloridos, marcados e incluso algo atontados. (...) Una vez recibimos el golpe de los dioses, somos llamados a curarnos a nosotros mismos mediante un viaje al otro mundo, un descenso a las profundidades.
Todos los acontecimientos daimónicos son así. Están en la frontera entre dos mundos; podemos rechazarlos o podemos seguirlos hacia abajo hasta la imaginativa casa del tesoro de Hades, pues todo lo que parece especialmente trivial o absurdo a veces puede ser el mejor camino hacia una visión más profunda.
El fuego secreto de los filósofos
Todos los acontecimientos daimónicos son así. Están en la frontera entre dos mundos; podemos rechazarlos o podemos seguirlos hacia abajo hasta la imaginativa casa del tesoro de Hades, pues todo lo que parece especialmente trivial o absurdo a veces puede ser el mejor camino hacia una visión más profunda.
El fuego secreto de los filósofos
No es difícil dominar el arte de perder;
tantas cosas parecen rebosar del deseo
de ser perdidas que su pérdida no es un desastre.
Pierde algo cada día. Acepta la irritación
de las llaves extraviadas, la hora malgastada.
No es difícil dominar el arte de perder.
Practica después perdiendo más, y más rápido:
lugares, y nombres, y los sitios a los que quisiste viajar.
Ninguna de estas pérdidas será un desastre.
He perdido el reloj de mi madre. ¡Y mira!, la última
o la penúltima de las tres casas que he amado se perdió.
No es difícil dominar el arte de perder.
He perdido dos ciudades preciosas. Y más aún:
algunos reinos que poseía, dos ríos, un continente.
Los echo de menos, pero no fue un desastre.
Incluso perdiéndote a ti (la voz risueña, un gesto que
amo) no habré mentido. Es evidente
que no es demasiado difícil dominar el arte de perder
aunque parezca (¡escríbelo!) parezca un desastre.
Traducción de Berna Wang
tantas cosas parecen rebosar del deseo
de ser perdidas que su pérdida no es un desastre.
Pierde algo cada día. Acepta la irritación
de las llaves extraviadas, la hora malgastada.
No es difícil dominar el arte de perder.
Practica después perdiendo más, y más rápido:
lugares, y nombres, y los sitios a los que quisiste viajar.
Ninguna de estas pérdidas será un desastre.
He perdido el reloj de mi madre. ¡Y mira!, la última
o la penúltima de las tres casas que he amado se perdió.
No es difícil dominar el arte de perder.
He perdido dos ciudades preciosas. Y más aún:
algunos reinos que poseía, dos ríos, un continente.
Los echo de menos, pero no fue un desastre.
Incluso perdiéndote a ti (la voz risueña, un gesto que
amo) no habré mentido. Es evidente
que no es demasiado difícil dominar el arte de perder
aunque parezca (¡escríbelo!) parezca un desastre.
Traducción de Berna Wang
"El lenguaje es una casa con luz de lámpara en las ventanas, visible en la lejanía del campo" Anne Michaels
© 2008-9 Raúl Morales García, salvo las citas, que son propiedad de sus autores -- raul@raulmoralesgarcia.com / raul@luzenlaventana.net
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