Soy feliz de seguir hasta su origen
cada hecho de acción o pensamiento;
hacer balance y perdonármelo todo.
Cuando alguien como yo renuncia al remordimiento,
fluye tal dulzura en el pecho
que debemos reír y debemos cantar,
pues todo nos bendice
y todo cuanto miramos es bendito.

"Diálogo del yo y del alma"

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Redactado por Raúl Morales García el Domingo 20 Diciembre 2009 a las 00:19


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