Ventanas
Últimas entradas
Enlaces
La palabra que designa al corazón en sánscrito es hrid. Según el médico y poeta chileno Hernán Baeza, esta palabra significa «saltador» y hace referencia a los saltos que da el corazón en el pecho en respuesta a los esfuerzos y a las emociones. En la tradición hindú se representa gráficamente el centro de energía (chakra) del corazón como un ciervo o antílope en actitud de saltar.
Al parecer, una variante de la palabra hrid, que los griegos pronunciarían krid, luego kridía y más tarde kirdía, dio lugar al término griego καρδι′α y al latino cor. Cuando el latín vulgar evolucionó hacia las diferentes lenguas romances, casi todas ellas denominaron al corazón con esta última palabra o con vocablos derivados de ella.
Javier Botella de Maglia
Al parecer, una variante de la palabra hrid, que los griegos pronunciarían krid, luego kridía y más tarde kirdía, dio lugar al término griego καρδι′α y al latino cor. Cuando el latín vulgar evolucionó hacia las diferentes lenguas romances, casi todas ellas denominaron al corazón con esta última palabra o con vocablos derivados de ella.
Javier Botella de Maglia
Así. En la palma guardas pedacitos de barro. Cierras tu pequeña mano –la de curar – y la lanzas con fuerza contra mi cuerpo. Rompes huesos y músculos con alegría, sin rastro de sangre. Acaricias ya algún órgano vital (siento tu mano en mi corazón, y con el dedo índice tocas dos o tres alvéolos). No has entrado en mi cuerpo para eso. Entonces – con más fuerza- empiezas a recolectar las pajitas que tengo bien clavadas en las costillas –otra piel – y las mezclas con el barro. Subes ya hasta mi garganta –duele- y construyes (golondrina) allí el nido: en abril llegará el pájaro descarnado.
Malherido siente
el resuello del jabalí,
el calor de su montura,
-sangre, greba retorcida.
Dice: nostalgia,
deseo doloroso de regresar a,
el norte, el velamen,
astros sucesivos.
Piensa en belleza
y bondad,
lo oscuro ahí,
la luz de la mesa puesta,
el alimento.
Ahora siente, agua clara bajo
los primeros alisos.
Del príncipe, la herida,
llegose hasta ella, caballo blanco:
sin herida no hay descenso ni viaje;
el amor de la bruja,
su rocío por oro,
del cuello, el tajo.
el resuello del jabalí,
el calor de su montura,
-sangre, greba retorcida.
Dice: nostalgia,
deseo doloroso de regresar a,
el norte, el velamen,
astros sucesivos.
Piensa en belleza
y bondad,
lo oscuro ahí,
la luz de la mesa puesta,
el alimento.
Ahora siente, agua clara bajo
los primeros alisos.
Del príncipe, la herida,
llegose hasta ella, caballo blanco:
sin herida no hay descenso ni viaje;
el amor de la bruja,
su rocío por oro,
del cuello, el tajo.
Cuaderno de poesía
Redactado por Raúl Morales García el Miércoles 21 Julio 2010 a las 15:09
Ayer fui a ver a Pablo Méndez, de Vitruvio, y me llevé bajo el brazo los primeros ejemplares de mi segundo libro, "Casa". Un milagro precioso... se ha hecho esperar... Y lo hará un poquito más porque, hasta septiembre, con el parón del verano, no llegará a las librerías. Feliz.
Cuaderno de poesía
Redactado por Raúl Morales García el Jueves 15 Julio 2010 a las 11:26
"El lenguaje es una casa con luz de lámpara en las ventanas, visible en la lejanía del campo" Anne Michaels
© 2008-9 Raúl Morales García, salvo las citas, que son propiedad de sus autores -- raul@raulmoralesgarcia.com / raul@luzenlaventana.net
© 2008-9 Raúl Morales García, salvo las citas, que son propiedad de sus autores -- raul@raulmoralesgarcia.com / raul@luzenlaventana.net

