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El cuerpo sutil todo lo recoge...
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El cuerpo sutil todo lo recoge...
El cuerpo sutil todo lo recoge...
El cuerpo sutil todo lo recoge...
Y el olor en las manos /
como un lienzo antiguo,
musgo blanco
El cuerpo sutil todo lo recoge...
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El cuerpo sutil todo lo recoge...
El cuerpo sutil todo lo recoge...
Y el olor en las manos /
como un lienzo antiguo,
musgo blanco
No debemos olvidar lo que significa estar enamorado de otro ser humano, había dicho Lucjan. Porque esto, un vez olvidado, luego no puede ser siquiera imaginado.
La cripta de invierno
La cripta de invierno
En verano, oír cómo los grandes trenes de mercancías atraviesan la noche, despacio, muy despacio.
Ayer, uno de esos trenes hizo vibrar la piedra blanca y pulida que habita bajo mi esternón. Algo casi imperceptible.
Y susurré: “Descansa ya hoy, rayo de luz, hoja, yerba, hocico, temblor, reflejo de. Pelaje. Prodigio”.
Ayer, uno de esos trenes hizo vibrar la piedra blanca y pulida que habita bajo mi esternón. Algo casi imperceptible.
Y susurré: “Descansa ya hoy, rayo de luz, hoja, yerba, hocico, temblor, reflejo de. Pelaje. Prodigio”.
Se ha inventado un forma de guiar
a la ciega, de forma que ambos caminan exactamente
a la par. Y, como ya no ha de conducirla, puede ser rápido
e ingenioso conmigo. Soy como una casa perdida
en los bosques de Soto,
cuyos pisos superiores están ocupados por gitanos.
Me trenzan el pelo con hebras rojas
e iluminan mi sombra con velas, para tenerme
toda a la luz; Él me quiere toda a la luz;
a la que se ha pasado tres años tropezando
con los muertos. Me levanta los pies
por los talones, sosteniéndolos en las manos. Cuanto más
alta y dorada quiero ser, cuanto más despiadada
e informe, con mayor violencia me devuelve
a la tierra. Me reboza del polvo rojo
del interior de la noche. Hasta sus besos
acarician mi desovillarme por dentro.
Las abejas se alejan de su miel
con increíble frenesí.
En el mediodía inmóvil de nuestras medianoches devocionales,
también él se aleja, hasta que me siento robada y pura,
con las raíces muy dentro del aire y del mar,
porque la marea lo es todo
porque la marea lo es todo
y yo nunca he visto el mar.
Tess Gallagher
Traducción: Eduardo Moga
a la ciega, de forma que ambos caminan exactamente
a la par. Y, como ya no ha de conducirla, puede ser rápido
e ingenioso conmigo. Soy como una casa perdida
en los bosques de Soto,
cuyos pisos superiores están ocupados por gitanos.
Me trenzan el pelo con hebras rojas
e iluminan mi sombra con velas, para tenerme
toda a la luz; Él me quiere toda a la luz;
a la que se ha pasado tres años tropezando
con los muertos. Me levanta los pies
por los talones, sosteniéndolos en las manos. Cuanto más
alta y dorada quiero ser, cuanto más despiadada
e informe, con mayor violencia me devuelve
a la tierra. Me reboza del polvo rojo
del interior de la noche. Hasta sus besos
acarician mi desovillarme por dentro.
Las abejas se alejan de su miel
con increíble frenesí.
En el mediodía inmóvil de nuestras medianoches devocionales,
también él se aleja, hasta que me siento robada y pura,
con las raíces muy dentro del aire y del mar,
porque la marea lo es todo
porque la marea lo es todo
y yo nunca he visto el mar.
Tess Gallagher
Traducción: Eduardo Moga
"El lenguaje es una casa con luz de lámpara en las ventanas, visible en la lejanía del campo" Anne Michaels
© 2008-9 Raúl Morales García, salvo las citas, que son propiedad de sus autores -- raul@raulmoralesgarcia.com / raul@luzenlaventana.net
© 2008-9 Raúl Morales García, salvo las citas, que son propiedad de sus autores -- raul@raulmoralesgarcia.com / raul@luzenlaventana.net

